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 Concept of tragedies (deathfic)

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Fetish
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MensajeTema: Concept of tragedies (deathfic)   Sáb Sep 19, 2009 12:40 am


Esta historia ya la había empezado para un foro en donde hay una tabla Cinema Bizarre y por fin la termino. Es corta pero bueno, esta inspirada en Lovesongs (they kill me) Es una historia por cancion segun la tabla del reto, asi que ya cuando haga el resto las publico. Gracias a todas por la inspiracion y espero que les guste.


Advertencias: violencia, deathfic
Raiting: mayores de 16


Concept of tragedies

Una vez estuvo de pie frente al espejo se dio cuenta que había dejado de ser él. No poder reconocerse era un problema que iba a acarreando desde hacía unos meses. Allá tiempo atrás cuando todo empezó —y casi no le quedaba memoria para recordarlo— nunca imaginó llegar a estas alturas.

La misma sensación de estar de pie al borde de un abismo oscuro. La luz empezaba a morir en la habitación silenciosa y solitaria; sabía que había dejado de respirar. El único reloj presente seguía marcando los minutos solamente para recordarle que no podía quedarse admirando su reflejo para siempre.

Strify era muy vanidoso, nunca salía de casa sin haber invertido varios minutos en acicalarse lo suficiente como para deslumbrar al mismo sol cada mañana. Hasta que sin saber como las cosas empezaron a cambiar. Las mañanas se acabaron y se fueron convirtiendo en medio día, las sesiones frente al espejo dejaron de ser razonables y se convirtieron en eternas.

El pulso empezaba a fallarle o serían los nervios, desde aquella primera vez en la que no conseguía desaparecer las manchas negras y azules que ensombrecían su rostro. Parecía que por más que se esforzara en cubrirlas con polvos sueltos de tonos pálidos, estas se esforzaban en salir a relucir. Esa vez tardó más de una hora encerrado entre cuatro estrechas paredes intentando reunir valor para abrir la puerta de nuevo.

Esa vez apenas lo hizo las disculpas llovieron.

—No sé que me pasó —le dijo —No quise hacerte daño. Estoy muy arrepentido.

Besos y abrazos no lo dejaron llegar a la puerta principal por donde debió irse y no regresar jamás. Lo detuvieron brazos gruesos y manos fuertes estrujando su menuda anatomía evitando que pudiera dar un paso más.

—Lo siento muchísimo —las palabras se hundían en su cuello, besando su cabello, mordiendo hebras bicolores —Pero es culpa tuya por hacerme enojar. No puedo soportar verte con otra persona. No puedo Strify... No me hagas esto. No te vayas, eres todo lo que tengo.

Los brazos no lo dejaron ir, las palabras siguieron envenenando sus oídos, las manos gruesas repartiendo caricias toscas. Terminaron sobre la misma cama donde empezó todo unas noches atrás. Strify dejó su cuerpo esparcirse sobre las sabanas suaves y resbalosas, dejó que las manos se conviertan en serpientes tenebrosas y avancen sobre cada centímetro de su piel. Permitió a los dedos revolverle los cabellos de mechones castaños y dorados, simplemente no encontró valor para oponerse.

Desde ese momento empezó a desconocerse.

La segunda vez frente al espejo la preocupación de lograr que los mechones dorados cubran la hinchazón de su mejilla izquierda era más grande que el moretón. Encerrado en el baño consiguió luego de horas esa vez, cubrir lo mejor que podía la marca de un golpe que obtuvo en toda la cara luego de una acalorada discusión con la persona con la que vivía. Strify esperó que tras la puerta todo se quedara en silencio. Supo que se había ido y fue cuando él salió con la misma cautela de quien camina sobre espinas. Tomó la misma maleta con la que llegó unos meses antes para instalarse y la llenó de su ropa a toda prisa. Arrastrándola llegó a la puerta principal del edificio dispuesto a subir al primer taxi que se le cruzara en el camino.

No, no iba a llamar a nadie para que lo fuera a recoger. Podía solo con la situación, todo estaba bajo control. No necesitaba a nadie más… No, nunca. Primero se iba caminando de regreso hacia la casa que nunca debió dejar. Tomó su celular del bolsillo y lo apretó tratando de vencer la tentación de llamar a Kiro. No lo hizo. Un taxi apareció doblando la esquina justo antes que cayera en tentación y no perdió tiempo en llamarlo. El taxista paró y la bodega del carro se abrió para que colocara su equipaje dentro. Pesaba demasiado para levantarlo por su cuenta, Strify respiró profundo y se dispuso a levantar la maleta del suelo. No fue necesario, unos brazos enormes llegaron al rescate.

—No me hagas esto —fue lo único que escuchó. Su equipaje se alejó del taxi y regresó a la entrada del edificio. A la mierda con todo, se subiría al taxi y viviría desnudo.

Strify retrocedió con los ojos muy abiertos cubiertos por gafas oscuras, dejó salir su mejor mueca de desagrado para saltar dentro del transporte y desaparecer de una vez. De nuevo las manos lo detuvieron apretándolo contra su pecho.

El taxista empezó a impacientarse.

—Lo siento buen hombre —las manos lo soltaron para acercarse a la ventana del taxista —que tenga un buen día.

El taxi se alejó no sin antes lanzar una maldición por haberlo hecho perder su tiempo. Strify estuvo a punto de correr a perseguir el auto que se iba. No, el bus, igual podía tomar un bus. Mucho mejor aun, se subiría al primer auto que pasase, cualquiera, el que fuera. Se alejó dejando su maleta abandonada a su suerte.

—Strify… —la voz firme y las manos buscando contenerlo en su huída.

—Vete a la mierda.

Escapó corriendo unos cuantos metros, no llegó muy lejos. Podría empezar a patalear y a gritar pero no se iba a rebajar a hacer un espectáculo en la calle.

—Suéltame.

Las manos hicieron caso omiso y lo apretaron con más fuerza. No iba a hacer un papelón en plena calle pero tampoco iba a volver a pisar el apartamento.

—Vamos a hablar, Strify, hablemos.

Sonaba razonable pero en esos momentos no tenía intenciones de conversar. Tanto ajetreo iba a dejar al descubierto la hinchazón que tenía en toda la cara.

—No. Suéltame de una maldita vez.

—Vamos a hablar, tú sabes que no quise hacerlo.

Mentía, estaba mintiendo. Lo supo, lo sabía pero no podían hacer ese tipo de espectáculo en plena vía pública. De acuerdo, era mejor en un lugar privado, en otro lado. No delante de todo el mundo.

La maleta regresó a su lugar en el quinto piso del edificio, al departamento que compartía con su flamante novio. Strify se rehusó a entrar al apartamento así que fueron a conversar a un café.

Las disculpas llegaron y se ahogaron frente a una taza de te que Strify dejó de beber a la mitad del camino. Tenía ganas de gritarle, de lanzarle la mesa entera en la cabeza y largarse a toda velocidad sin importarle si se empapaba por la lluvia de sobre la acera. Se acomodó las gafas oscuras y de paso el mechón dorado para evitar que su mejilla quede al descubierto.

Necesitaba cambiarse de ropa, luego se iría a su casa, con Kiro, Yu, Romeo y Shin. Incluso iba a llamar a Kiro para que viera el modo de irlo a recoger. Volvieron del Café empapados por la lluvia, Strify se cambió de ropa pero no se fue.

Tenía que aceptar que luego perdió la cuenta de las veces en las cuales se encontraba parado frente al espejo en la misma situación. Algunas veces ni siquiera podía llegar. Terminaba arrastrándose lo más que podía para alejarse de su pareja. Empezó a odiar el contacto con él, empezó a intentar abandonarlo pero cada vez era más difícil.

Kiro era el problema. Su pareja no quería ni siquiera escuchar su nombre en el espacio que compartían los dos. El nombre de sus demás compañeros también fue vetado poco a poco. Kiro llamaba a cada rato preocupándose por Strify, estaba actuando muy raro.

Strify tenía el descaro de decirle que todo estaba bien. El maldito orgullo era mucho más fuerte que las ganas de gritarle que por favor lo viniera a buscar. Con Yu era lo mismo, ya hasta dejó de responderles al teléfono sintiéndose cínico. Shin le mandaba mensajes a su teléfono con la esperanza de que algún día le conteste. Shin era un iluso. Romeo no se cansaba de llamarlo, otro iluso.

Dejó de atender llamadas.

Acariciaba los botones de su teléfono como un gesto compulsivo mientras trataba de arrastrarse hacia el baño para cubrir los estragos de un nuevo ataque de celos de su pareja.

Mierda, un día lo iba a matar, lo iba a matar, lo iba a matar.

Las heridas se convertían en cicatrices, las cicatrices se volvían hondas, traspasaban la piel. Se iban juntando todas y alojándose dentro, muy profundo.

—¿Con quién mierda me engañas? —le gritaba mientras le apretaba el cuello, con su cuerpo apoyado sobre el cuerpito de Strify —Habla maldita puta… Sé que me engañas.

Hubiera respondido como solía hacerle, mandarlo a comer mierda con cucharita pero la voz se le atracaba en la garganta. En esos momentos intentaba liberar su cuello de las manos de acero que estaban empezando a hacerle perder el conocimiento. Trataba de revolverse en el suelo, con la fuerza de sus piernas sacarlo de encima suyo. Era inútil.

—Eres una perra —la presión cedió solo para llenarle la cara de puñetazos.

Strify rodó para escapar de los golpes y de paso absorber algo de aire mientras luchaba por no ahogarse por la tos.

—Quiero que me digas ahora mismo, en este momento con quien mierda me estas engañando. Dime perra, dime con quien… ¿Con ese Kiro hijo de puta? ¿O con Yu?

Esa vez llegó demasiado lejos, hizo que se levantara del suelo asiéndolo del cabello. El cañón de un revólver le pegó en la cara y le pintó los labios de carmesí.

—Cabrón —respondió Strify sujetando a su pareja de las solapas. Le escupió algo de sangre en el proceso —Te engaño con toda la maldita ciudad. ¿Eso quieres escuchar? Me acuesto con toda la puta ciudad.

Lo lanzó a la cama de otro golpe que fue lo suficientemente fuerte como para dejarlo quieto un rato. De pronto una sensación de vacío lo invadió, sentía la superficie del colchón bajo su cuerpo, como sus muñecas eran rodeadas por algo frío hasta que por fin pudo reaccionar. Cuando lo hizo se encontró encadenado a la cama y a su pareja celosa mirándolo a un lado fuera de si.

—Tú culpa, esto es tu culpa.

Lo estaba apuntando con el revolver, Strify cerró los ojos esperando lo siguiente. Si iba a morir no quería hacerlo viéndolo a él. Guardaría sus últimos pensamientos para Kiro y el resto de sus amigos.

—Recuerda bien que todo es tu culpa Strify, es culpa tuya por ser una perra asquerosa.

Diciendo esto se fue, cruzó la puerta a toda velocidad sin que Strify pudiera hacer nada para detenerlo. Nada sirvió que gritara todo lo que le dio la gana, pataleó otro tanto y no hubo mayor resultado. Regresó su pareja horas más tarde, se veía más tranquilo, mucho más tranquilo.

—¿Me extrañaste?

Vaya pregunta. Strify lo miró solamente, esperando que se le acercara. Así lo hizo, fue hacia él para liberarlo. Atrapó sus mejillas en el camino, acariciándolas con los dedos.

—Yo te extrañe, ya no te preocupes por nada. No será necesario que peleemos por todo esto. Mira nomás lo que me haces hacerte. Te ves horrible con toda la cara así.

Strify empezó a temblar ante sus palabras.

—¿Qué hiciste? —gritó a punto de estallar de nervios.

—Cállate puta, lo hice por nosotros. Es culpa tuya, esto es tu culpa. Si no fueras una perra barata no tendría porque hacerte esto. Yo te amo y tú me pagas así, puta asquerosa.

El tono de su voz oscilaba entre una falsa ternura y una profunda frustración. La mirada la tenía desencajada y sus manos no cesaban en acariciarle las mejillas y los muslos. Luego una mano subió a su cabello enredado y bicolor hundiéndose entre las hebras arañándole el cráneo.

—Lo hice por ti. ¿Acaso no merezco un premio? ¿Acaso no merezco que me abras las piernas como lo haces con todo el mundo?

De nuevo Strify cayó sobre el mismo colchón de siempre, con el cuerpo enorme de su pareja encima suyo buscando morderle la boca, intentando arrancarle la ropa y separarle las piernas. Era inútil resistirse pero no importaba en ese momento. Empezó a desgarrar sus prendas en desesperación, tratando de llegar a su piel a toda prisa.

—¿Por qué te resistes ahora? ¿Qué además de matar a Kiro tengo que acabar con todo el resto de tus malditos amigos?

Es curioso como con unas cuantas palabras el mundo deja de girar. De pronto el tiempo se detiene y todo pierde el sentido. Strify se quedó inmóvil, incapaz de generar reacción. Las manos avanzaron sobre su cuerpo al no encontrar resistencia.

—Sabía que eso era lo mejor, ahora eres solamente mío. No te tengo que compartir con nadie.

El mundo terminó en ese momento, el sentido del tiempo, de la vida, de la existencia, del ser. Todo acabó y Strify no podía dejar de temblar. Sus manos fueron las primeras en recobrar movimiento y se posaron firmemente sobre el pecho de su pareja. Sus piernas separadas se escurrieron debajo del abdomen de quien tenía encima y consiguieron catapultarlo fuera de su cuerpo. Rodó su cuerpo para alejarse una vez más del responsable del final de los tiempos cuando se dio de cara con el revolver sobre la cama.

No lo pensó, ni siquiera se dio cuenta como llegó a sus manos. Fue otro segundo eterno. Sus dedos aferrándose al metal, sus manos apretando el gatillo, la bala escupiendo sonido y estrellándose en el pecho de su pareja.

Y todo terminó.

Empezó de nuevo y estaba frente al espejo. Acarició su cabello nuevamente y los botones de su teléfono celular sin saber que hacer. Podría llamar a la policía primero, podría llamar a Yu, a Shin, a Romeo. Podía recoger el revólver del suelo y ponérselo en la boca también.

Cerró los ojos mirando el reflejo del espejo de nuevo, el perfecto concepto de una tragedia recreándose en esa habitación. Bastaba con ir por el arma y acabar de colorear la obra de arte. En eso se había convertido, en el artista, en el modelo, en parte de la escena, en el lienzo donde varios pincelazos ya se secaban.

Sonrió una vez más frente al espejo. Tampoco es que quisiera hacer esperar a Kiro.


Fin.

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Última edición por Fetish el Dom Sep 20, 2009 10:38 am, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Concept of tragedies (deathfic)   Dom Sep 20, 2009 10:24 am

Sonrió una vez más frente al espejo. Tampoco es que quisiera hacer esperar a Kiro.

Helensita esa frase lo es todo, con esa frase llegas al éxtasis de la narración, al punto donde se han juntado todas las emociones que quieres producir. Muy buen relato, muy bien logrado.

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Ceci StyLe
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MensajeTema: Re: Concept of tragedies (deathfic)   Lun Sep 21, 2009 2:40 pm

Excelente historia. El concepto metaforico con la cancion
va muy bien! *o* en serio me gusto mucho!! .

Maldito tipo ... pobre strify .... al final termino strify y kirin!!.

Espero que subas mas historias Helen Smile

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MensajeTema: Re: Concept of tragedies (deathfic)   Miér Sep 23, 2009 12:57 pm

ya peee sigue bab*

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3lita



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MensajeTema: Re: Concept of tragedies (deathfic)   Miér Sep 23, 2009 1:13 pm

K historia!!!

oie ese tipo era un desgraciado "El Mounstro de Chosica"!!

pobre Strify!!



pero nunca deja de ser una bandida vanidosa!!


Última edición por 3lita el Mar Sep 29, 2009 12:28 pm, editado 1 vez
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XxX.Anjiro.XxX



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MensajeTema: Re: Concept of tragedies (deathfic)   Dom Sep 27, 2009 7:13 pm

yo era su novio Razz
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Danifer



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MensajeTema: Re: Concept of tragedies (deathfic)   Mar Oct 20, 2009 7:19 pm

OMG!!!
Q buena historia !!!
scribe maz !
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Candy Von Bitter



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MensajeTema: Re: Concept of tragedies (deathfic)   Sáb Dic 05, 2009 11:26 am

Te he dicho mil veces que me encanta tu estilo y este fic no se salva. Me encanta cómo puedes decir todo sin decir nada, y a la vez logres una trama coherente y sólida.
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MensajeTema: Re: Concept of tragedies (deathfic)   Hoy a las 2:59 am

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Concept of tragedies (deathfic)
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